Curiosidades del mundo

¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena?

¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? es un libro de autoayuda escrito por Iván Gutiérrez Rodríguez, actor de La costeña y el cachaco y Pobre Pablo, entre otras producciones.

La autoestima es básica para la salud mental de cualquier persona, y no es algo a lo que en general se le preste atención, a pesar de que su ausencia o bajos niveles incrementan el riesgo de padecer depresión. Si no sabes qué es la depresión, te contamos que no es una elección, sino una enfermedad que debe ser atendida por un profesional de la salud mental.

Es por ello que muchas personas recomiendan leer libros de amor propio, como Enamórate de ti y El pequeño libro del amor, entre otros. En esta nota te hablamos de uno muy popular en Colombia.

¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? trata un tema muy delicado

Este libro lo escribió el actor colombiano Iván Gutiérrez Rodríguez como un testimonio de vida tras superar una enfermedad que estuvo a punto de acabar con su vida. En el texto detalla los síntomas de su padecimiento y cómo intentó hallarle una cura, tanto con la medicina como con la ayuda espiritual.

¿Por qué a las personas buenas les pasan cosas malas?

En primer lugar, aclaramos que este libro no responde de manera directa esta pregunta; hay que leerlo para entender por qué muchas personas creen que solo les pasan cosas malas.

Iván reflexiona sobre la imposibilidad de satisfacer nuestros deseos, pues al parecer tenemos una tendencia a desear lo que no podemos tener. Esa sería una de las razones por las cuales estamos descontentos con nuestras vidas.

“A los seres humanos nos pasa que casi siempre estamos mirando todo lo que nos hace falta, y muchas veces no agradecemos todo lo que tenemos. ¡Cuántas veces nos ha pasado que comenzamos a valorar las cosas tan sólo en el momento en que las perdemos, cuando ya no están!

Se lee en el libro.

Por qué me pasan cosas malas

Según reflexiona el autor en este libro, a todo el mundo le pasan cosas malas, independientemente de cómo sean valorados moralmente sus acciones. De manera inconsciente, las personas son víctimas de las consecuencias de sus actos, por eso piensan que se trata de mala suerte. En realidad, han provocado lo que les pasa o generado las condiciones para que ocurra.

Por ejemplo, tomar alcohol en exceso puede provocar accidentes, peleas y daños a los órganos internos, que pueden desencadenar enfermedades mentales y físicas.

“El alcoholismo es un problema que va más allá del simple hecho de embriagarse o ponerse agresivo: es una adicción que sirve de puerta de entrada a otros vicios.

Las toxinas que produce intensifican en nosotros la ansiedad que tratamos de calmar mediante el consumo excesivo de cigarrillo y de droga, los juegos de azar o la promiscuidad; en fin, todo aquello que contribuye al desorden y la descomposición del ser humano, como si un minuto de pasión fuera suficiente para contrarrestar un resto de vida de lamentación.

Mejor dicho, uno después de prendido, borracho o enlagunado, como cabra sin collar, por donde se asoma se tira.”

Escribe el actor.

¿Por qué todo me sale mal si soy buena persona?

Ante esta pregunta, Iván ofrece una reflexión sobre si en realidad hemos sido tan buenas personas como creemos. Y da un ejemplo con el que muchos lectores se sienten identificados: el poder de las palabras y cómo herimos a los demás con ellas, muchas veces sin darnos por enterados.

El autor explica que durante su niñez había hecho bullying a otros niños, y solamente se dio cuenta de cuánto podían herir las palabras en la adultez, cuando él mismo fue víctima de burlas y comentarios de algunos de sus compañeros del medio, que cada vez lo veían más flaco y demacrado.

Muchas veces las personas hieren sin quererlo a las personas que más aman y que están bajo su cuidado, como los niños, quienes con frecuencia quedan tan traumatizados por lo que les dicen, que son incapaces de ser felices debido a su graves problemas de autoestima.

Foto de un hombre acomplejado y al fondo personas riéndose

¿Es cierto que las cosas buenas le pasan a la gente buena?

No, así como no es cierto que las cosas malas le pasan a la gente mala. El problema es que las personas suelen llenarse de envidia y prefieren estar pendientes todo el tiempo de las cosas que les ocurren a los demás, no para elogiarlos o aprender de su ejemplo, sino con una envidia que los corre por dentro.

El camino a la felicidad se traza por una senda en la que no cabe la envidia y, por el contrario, lo que cabe es valorar las cosas buenas que seguro todos tenen en la vida pero que no ven porque le prestan más atención a lo que no tienen.

“Empezaremos a encontrar la felicidad cuando entendamos que todo lo que tenemos en esta vida es prestado; hasta nuestra misma vida se acaba.”

Concluye el también conferencista.

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